La prohibición de la venta de los productos alimenticios en las escuelas no aprobados por los diputados va a ocasionar un subtráfico ilegal. ¡Ya imagino a los alumnos de sexto grado! introduciendo mercancías controladas como refrescos, galletas y sabritas. Las venderán bajo el agua a precios elevados, ofreciéndola a todo el que pueda pagarlas, y como no habrá otro lugar dónde conseguirlas pues su mercado crecerá.
Luego surgirán grupos de poder, los del “A” o los del “B” que primero se enfrentarán con amenazas a los compradores y luego terminarán por repartirse los espacios de la escuela, unos venderán dentro del salón, otros por el campo, atrás de cómputo o atrás de la biblioteca.
De vez en cuando habrá decomisos menores, un par de sabritas o refrescos, digo, para mantener una apariencia de autoridad. Mientras lo maestros seremos sobornados para hacernos de la vista gorda.
–Reflexion de un maestro. ¿Nada que ver con la realidad? ¿o sí?